LOS GREMIOS
El incremento del comercio, de
las rutas comerciales y la especialización, sirvieron, en principio,
de aliciente para el surgimiento de agrupaciones de comerciantes,
como los vendedores de agua en el valle del Sena, de ciudades, como
las de la Liga Hanseática, o las establecidas alrededor de las
ferias de Champaña, y la reunión en torno a un oficio o industria
específica, como los gremios de cuchilleros de París, o los armeros
de Londres, constituidos alrededor de 1322. El propósito de los
gremios no era otro que obtener protección de las autoridades para
sus actividades y el derecho a regularlas detalladamente. Esta
necesidad de protección y de seguridad para las transacciones
también respondía en parte a las tradiciones imperantes, ya que los
gremios nacieron y se desarrollaron con una infinidad de rasgos no
utilitarios, que sólo poco a poco los intereses económicos irán
desplazando. En algunos casos estas organizaciones de comerciantes y
artesanos se adaptaron a un entorno que desalentaba e incluso
penalizaba el enriquecimiento personal. No estaba permitido
adelantarse y vender antes de determinada hora ni después de tal
otra, competir con los precios, disminuir la calidad ni la solidez a
cambio de un precio inferior, tampoco comprar barato para vender
caro; lo que se traducía en la práctica en la inexistencia de
competencia de mercado. A todos los que hacían su trabajo les
correspondía su sustento. El objetivo era una justicia social
igualitaria, pero imponía serias limitaciones a la empresa y el
desarrollo; una red de seguridad a expensas de las ganancias.
Se ha sugerido que los gremios y
corporaciones artesanales medievales son producto de una larga
tradición de asociación que se remontaría a la época de la Roma
antigua, donde existían grupos profesionales asociados. Sin embrago,
estos grupos desaparecieron de las ciudades de la Italia bizantina, o
de la Italia bárbara en los siglos VII y VIII. Tampoco parecen
guardar mucha relación con las asociaciones denominadas collegia del
Bajo Imperio. Todo indica que los gremios medievales que surgieron
hacia los siglos XI y XII se crearon sobre unas bases muy diferentes
y propósitos más amplios. Su variada naturaleza parece estar
relacionada con el hecho de que fueron incentivados por distintos
estamentos de la sociedad con fines y propósitos diferentes
El origen de algunos
agrupamientos artesanales se inserta en el marco de iniciativas
señoriales, como lo demuestra el hecho que en muchas regiones los
maestros que presiden el oficio o gremio fueran designados por el
señor o el obispo de la localidad. El componente religioso era muy
importante en la formación de las corporaciones artesanales, de
manera que la caridad y la ayuda mutua prepararon el camino para
organizaciones más profesionalizadas. La adquisición de
personalidad jurídica, mediante reglamentación promulgada por la
autoridad municipal, representaba la obligación de respetar los
estatutos y la concesión de algunos privilegios. De este modo la
corporación se arroga la prerrogativa de regular ella misma el
oficio y ejercer funciones de policía.
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